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Motor de Gestión de Contenidos

24 septiembre, 2014 Editorial 0 Comments

Por: Luis Alberto Galvis Galeano.

Quien haya prestado servicios al Estado o se haya desempeñado como servidor público, no podrá dejar de preguntarse de donde proviene la estigmatización que tienen quienes se vinculan a éste y como puede superarse ésta.

Una cosa es entender que vivimos en una sociedad que debe superar legados culturales como nuestra herencia Española, la “cultura del vivo” y todo aquello que deviene, propicia, facilita e incluso justifica, para algunos, la corrupción, la cual es uno de los principales problemas del país, y otra, la ineficiencia e ineficacia que se atribuye a los colaboradores públicos.

La ineficiencia e ineficacia de los colaboradores públicos, podría entenderse desde diversos ángulos, como un aspecto cultural que acogen quienes se vinculan a éste, como el cuento del burro que era muy bueno para la carga, pero cuando fue contratado por un Alcalde, por todas sus cualidades de trabajo, éste cambio radicalmente, porque ha su decir, “ya trabajaba para el gobierno”; así como otros cuentos similares.

Los colaboradores de las organizaciones en Colombia, públicas o privadas, salen de la misma sociedad, y se encuentra de todo, “como en botica”, sin embargo, la gran mayoría, quiere hacer las cosas bien, en procura de una vida mejor y de un buen legado para sus hijos.

A pesar de lo anterior, hay que mirar las cosas en contexto y no dejar de entender, que una cosa es trabajar para una organización privada y otra para el Estado, lo cual está claramente definido en el Artículo 6º de la Constitución Nacional, el cual reza así:

“Los particulares sólo son responsables ante las autoridades por infringir la Constitución y las leyes. Los servidores públicos lo son por la misma causa y por omisión o extralimitación en el ejercicio de sus funciones.”

Lo anterior significa, que a diferencia de lo que ocurre en las organizaciones privadas, donde la normatividad que rige a la organización es menor, y menos rígida, el servidor público debe estar atento a no infringir la ley, so pena de someterse a algún tipo de sanción. ¡Esto puede generar limitaciones al soñar las organizaciones públicas, ya que nuestros deseos en éstas no están sujetos a nuestra imaginación sino a la finalidad legal de las mismas!

Sin pretender generar excusas para la negligencia de muchos servidores públicos, que olvidan la esencia de su cargo, “servir”, es claro que el servidor público debe ser muy cuidadoso en su accionar con el fin de no cometer infracciones a las normas.

En mi experiencia con las organizaciones públicas, he encontrado, que las principales dificultades de los gerentes públicos se presentan por el incumplimiento de algún mandato legal, muchas de las veces, por desconocimiento de la misma por parte de sus colaboradores.

Quienes hemos prestado servicios en las áreas de Control Interno, sabemos, además, que es fundamental cuidar que las organizaciones públicas tengan identificadas las normas que la regulan, para evitar infracciones a éstas, y en particular, las que tienen que ver con cumplimiento de informes, reportes y similares, estableciendo mecanismos de alertas para su cumplimiento, bien sea mediante relaciones de Word o Excel.

Estas, y otras razones, nos han llevado a concebir “NORMOTECA”, con la cual se pretendería entregar a las organizaciones contenidos tanto jurídicos y técnicos en línea, enriquecidos con atributos y material complementario producto de los procesos de capacitación y formación, interactividad con expertos y facilidades de búsqueda, que ayuden a la comprensión y aplicación de éstas, convirtiéndose en un motor de gestión, aplicable a los diferentes sectores de la economía público, solidario y real.

Cuando nos preguntamos: ¿Cómo cambiar el mundo? ¿Cómo dejar de sentir que tenemos un Estado que “aplasta” al ciudadano? ¿Cómo hacer que éste sea mejor para nosotros mismos y para nuestros hijos? ¿Cómo dejamos legado desde nuestro hacer diario? encontramos, que hay mucho por hacer.

¡No basta con generar una herramienta que mejore la productividad de los colaboradores de las organizaciones, hay que concebir un medio, que además de los beneficios enunciados, propicie espacios de participación de los grupos de interés en la toma de decisiones y la interacción entre estos y otros usuarios, contribuyendo a cambiar la percepción que se tiene con respecto a los servicios que prestan las organizaciones, en particular las del Estado, que se constituya en un gran “gestor de contendidos” que propicie el desarrollo! ¡Eso esperamos que sea la NORMOTECA de mañana!



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