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Fundamentos Legales. Presencia de la Pedagogía Social en las Normas que rigen el Currículo en la Educación de los Colombianos

12 noviembre, 2013 Opinión 0 Comments

José Ramiro Galeano Londoño

“Aprender a vivir juntos”

Envigado, Noviembre 12 de 2013.

Nuestras normas: Constitución, Leyes y Decretos no siempre han sido pertinentes y coherentes para el ingreso de la modernidad en nuestro país. En este sentido no han servido de marco referencial para una transformación social desde la educación y el currículo.

Hacer una etiología de la cultura, la educación y el currículo en Colombia para observar los referentes desde donde han sido construidas nuestras normas que rigen la educación, ha sido, es y seguirá siendo cuestión de gran importancia, pero también de muchas interpretaciones. Lo cierto es que los ciudadanos de ayer estuvieron atados a una tradición, a una historia como parte de su formación, otra formación ha tenido la nueva generación la que nace después de la constitución de 1991.

Era una formación pedagógica reducida a la enseñanza magistral, transmisión de información tradicional, repetitiva y memorística, reductiva y enciclopédica desde el solo enfoque del profesor; un currículo descontextualizado y al margen de la vida que emerge de la cotidianidad. Es así como la pedagogía constitucional no había sido valorada como parte de las actitudes a formar en un profesional de la educación, y menos en la población no escolarizada; no siempre los currículos habían sido permeados por una sensibilidad hacia la problemática social, el “aprender a vivir juntos”.

No había coherencia en la formación en cuanto a una filosofía social que diera identidad personal al maestro, al estudiante y reconocimiento institucional. Los contenidos y metodologías fueron tomados de autores del momento, trayendo consigo la falta de identidad individual y colectiva. En el país se confundía las reformas curriculares con el paso de los personajes de la pedagogía por la historia de la educación colombiana. Las reformas educativas en Colombia eran soportadas en paradigmas y autores del momento, una normatividad pregonada desde circunstancias alejadas de la realidad local, regional y nacional pero que a la vez eran tomados para dar cuenta de la historia de la educación o de la pedagogía en el momento.

Hoy en el 2013, es incuestionable la presencia de la educación en la nueva Constitución, así como la pedagogía constitucional y la obligatoriedad de la formación ciudadana. Existen cátedras obligatorias tanto en la educación preescolar, básica y media como en la universitaria, sin embargo también es clara la deuda de modernidad en la sociedad colombiana, la ausencia de ciudadanía en las ciudades.

Desde la Ley 115 de 1994, Ley general de la educación, o Ley de la autonomía educativa y curricular, para unos se avanzaron, en descentralización, autonomía curricular, participación ciudadana, pero también es mucho lo que falta por hacer en cumplimiento de la misma norma.

El Decreto 2903 de 1994, Reforma de las ENS; el Decreto 3012 de 1997, reforma de las ENS; el Decreto 272 de 1998, reforma de las facultades de educación; el Decreto 1295 de 2010, reforma de las facultades de educación y las universidades; el Decreto 4790 de 2008, reforma de las ENS. Estas normas han permitido la modernización en cuanto el ingreso en el proceso de evaluación y control como parte de las políticas públicas. Certificación para formar los maestros de los niveles preescolar, educación básica y media; igualmente la modernización de los currículos universitarios. Estas normas no escapan a la contradicción, han sido una modernización sin modernidad, sin reconversión planificada de la formación de los profesores para dar cumplimiento a las normas y sin la reconversión ciudadana de los estudiantes.

La Ley 715 de 2001, o ley de régimen de competencias, lleva a un segundo plano lo pedagógico y curricular y centra su atención en la evaluación y control de los recursos; eficiencia, eficacia, productividad.

El Decreto 1278 y 1279 de 2002, llamados estatutos de profesionalización docente, han afectado seriamente la motivación y la vocación del docente, llamados también de desprofesionalización por la ausencia de lo curricular pedagógico.

La ley 1188 de 2008 y sus decretos reglamentarios fortalece la evaluación y control del currículo universitario por parte del gobierno; lo que para unos es modernización de la universidad; para otros es un golpe fuerte a la llamada autonomía universitaria.

Estas normas tienen dos caras, modernización, evaluación y control, de una parte, lo cual viene haciendo el gobierno; de otro lado, la modernidad, la democratización, la humanización de la humanidad desde la educación, la cual le corresponde al profesorado, a las instituciones del Estado como las secretarias de educación. Este es el gran reto para los educadores, y para la secretaria de educación del municipio de Bello: llevar a la práctica la modernidad que trae las normas desde una pedagogía social.

Como salidas necesitamos hacer nuevas interpretaciones, re-conceptualizar los clásicos de la pedagogía democrática, entre otros, Pablo Freire, Celestín Freinet, Estanislao Zuleta, Orlando Fals Borda etc., para mantener en vigencia la educación pública, “la educación como la revolución de los pobres”.

No pretendamos que las cosas cambien en las escuelas y universidades, si siempre hacemos lo mismo (Albert Eistein), la crisis es el motor de la historia (C. Marx), en donde no hay crisis no hay cambio, gran reto para los educadores y la secretaria de educación del municipio de Bello, es el de humanizar la humanidad desde la educación, desandar caminos aprendidos, crear mayores compromisos con la población, los estudiantes, los padres de familia y la comunidad en su entorno institucional.

En la normatividad colombiana, desde la Constitución hasta el último decreto emitido por el Ministerio de Educación Nacional, encontramos herramientas para posicionar una pedagogía social. La normatividad está dada para la formación cívico política de los estudiantes: ética ciudadana, sensibilidad por los problemas sociales. Un nuevo ciudadano para avanzar en nuestra ciudad-región y país hacia la armonía entre la ley y la cultura.

Queremos terminar esta reflexión con una cita de Luis López de Mesa, ex ministro de educación: “Colombia tiene leyes suficientes con las cuales sacar adelante la educación, pero se necesitan gobiernos democráticos y fuertes que las hagan cumplir”.

Bibliografía.

Galeano Londoño, José Ramiro (2002). Para ser educador en el siglo XXI. Facultad de Educación. Universidad de Antioquia. Medellín, Colombia. 305 pp.

Galeano Londoño, José Ramiro (2009). Innovar en el currículo Universitario. Grupo CHHES. Facultad de Educación. Universidad de Antioquia. Medellín, Colombia. 305 pp.

Asamblea Nacional Constituyente (1991) Constitución Política de Colombia, Bogotá D. C. Colombia.

República de Colombia, Presidencia de la República. Decreto 1290 de febrero 11 de 2208. “Por el cual se dictan normas en materia de currículo, evaluación y promoción de los educandos y evaluación institucional”.

El decreto 1295 de 2010, por el cual se establecen las condiciones mínimas para la calidad en la educación superior.Por el cual se reglamenta la ley 1188 de 2008.



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